Aprender a tocar el violín en Estudio Fidoru es una experiencia para toda la vida.
¿Quieres educar y enseñar a tus hijos en un entorno de amor y cariño?
Entonces el Método Suzuki es para ti.

«La habilidad musical no es un talento nato sino una habilidad que puede ser desarrollada. Cualquier niño que es educado apropiadamente puede desarrollar la habilidad para la música, así como todos los niños desarrollan la habilidad de hablar su lengua materna. El potencial de cada niño es ilimitado».

S. Suzuki

Solo hay una manera de educar y es con base en el amor.

Amor y buen ejemplo son la fórmula infalible que propicia un entorno adecuado para el desarrollo de nuestros pequeños.

El Método Suzuki.

El creador del Método Suzuki fue el violinista, educador, filósofo y filántropo japonés Shinichi Suzuki.

El principio fundamental del método, es que la educación de los niños debe realizarse en un ambiente  de amor. Todos los seres humanos tenemos un talento que puede ser nutrido y desarrollado.

¿Y cómo conseguimos hacerlo?

Te lo explico.

La imitación.

Shinichi Suzuki notó que todos los niños cuentan con la facultad para aprender a hablar su lengua materna con gran facilidad y destreza.

Un bebé escucha a sus padres y es así que comienza a decir sus primeras palabras, por imitación.

¡Manos al violín! Cuanto más pronto empecemos, mejor.

Comenzar con el aprendizaje musical a temprana edad es decisivo para el adecuado desarrollo de la sensibilidad, los procesos mentales y la coordinación muscular.

La capacitación formal puede iniciar a los tres o cuatro años aunque  nunca es tarde para comenzar.

La escucha y repetición.

Los niños aprenden las palabras después de haberlas escuchado muchas veces y las recopilan para utilizarlas posteriormente, no las desechan.

De esta manera van ampliando poco a poco su vocabulario.

Igual sucede con la música. Es necesario escucharla contínuamente,  particularmente las piezas del repertorio Suzuki. De ésta manera, el alumno las conoce y las identifica antes de tocarlas en el instrumento.

Papá y mamá, se requiere de su participación.

Los pequeños que asisten a clases de violín con sus padres, descubrirán un mundo nuevo.

La música los va a unir y a vincular. Sucederá algo mágico.

Mamá y papá son los profesores, son la inspiración de sus hijos.  Todos queríamos ser como mamá o papá.

El tiempo es lo más valioso que podemos dar a nuestros hijos.

Tu compromiso es indispensable en el método Suzuki, si no te involucras, no hay manera de que funcione, tu hija o hijo confía en ti.

Los padres y el profesor trabajan en conjunto para crear las condiciones de estudio favorables.

Reconocimiento y elogio sincero.

Cuando un niño progresa, hay que reconocer el esfuerzo y celebrar sus pequeños triunfos con un elogio sincero.

En las clases grupales, los niños se animan y se apoyan unos a otros.

Desarrollamos empatía, generosidad y cooperación, generamos una comunidad, fomentamos el sentido de pertenencia.

En Estudio Fidoru no alimentamos “el espíritu” de competición ni la rivalidad; fomentamos la colaboración.

El trabajo en equipo es respeto por los demás,  cada persona es única e irrepetible.

¡Trabajamos en equipo! Los niños aprenden de otros niños.

Somos seres sociales y aprendemos en comunidad.

Aprendemos a nuestra propia velocidad y debemos respetar el ritmo de cada uno. Todos somos diferentes.

El método Suzuki nos invita a disfrutar del proceso, sin prisa, confiamos en nuestro esfuerzo, disfrutamos del proceso y sabemos que el resultado llegará.

Aprendemos de manera natural.

Los niños, cuando aprenden a hablar no hacen ejercicios para lograrlo, utilizan el lenguaje de un modo natural para comunicarse.

Evitamos los ejercicios técnicos que puedan resultar tediosos, buscando un aprendizaje más natural.

Primero hablamos y después leemos.

Los niños aprenden a hablar y luego a leer, es un proceso natural.

Lo mismo sucede con el método Suzuki; primero aprendemos a tocar el instrumento y después comenzamos a leer la música.

El camino es la meta.

El objetivo del Doctor Suzuki no solo era formar músicos profesionales, su principal interés consistía en  cultivar el amor en los seres humanos y ayudar a desarrollar el carácter de cada niño a través del estudio de la música.

Un niño que inicia con clases de violín en Estudio Fidoru a través del método Suzuki:

Aprende a valorar el esfuerzo. Desarrolla el amor propio. Construye y aumenta su estima de manera sana. Se desenvuelve mejor en el contexto social.

Desarrolla habilidades auditivas, sensoriales, cognitivas y motoras.

Es sensible a su entorno. Sabe trabajar en equipo. Aprende lo que es el compromiso y la constancia. Fortalece el vínculo de amor con sus padres.

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