Soy Abel Romero, violinista y educador musical.
Mi compromiso es brindar a mis alumnos una educación musical de la más alta calidad a través del Método Suzuki.
Te ofrezco la oportunidad de crear un vínculo afectivo con tus hijos a través de la música.

Un niño músico en la familia.

Soy músico porque a mis padres les encantaba la música; ninguno de los dos era músico profesional, simplemente eran un par de melómanos que un día decidieron inscribirme a clases de violín.

Estaré agradecido de por vida con ellos por haber tomado esa decisión; por toda su paciencia y perseverancia, por todo su apoyo desde el primer día de clases hasta el día de hoy que me siguen acompañando a mis conciertos.

El cariño de mis padres fue el motor.

Mi mamá hubiera sido una madre Suzuki ejemplar, me tenía paciencia, estudiaba conmigo en casa  y reconocía mi esfuerzo.

Eso me hizo perseverar y convertirme en violinista profesional.

Eventualmente, tuve el privilegio de realizar mis estudios profesionales en los Estados Unidos, en la Universidad Carnegie Mellon y en la Universidad de Maryland.

Tocar y enseñar son dos cosas muy distintas.

Cuando volví a México ingresé a la Orquesta Sinfónica Nacional, de la que aún soy integrante.

Al poco tiempo, un querido amigo y colega violinista y educador musical me invitó a impartir clases de violín en un colegio a niños muy pequeños.

No tenía la más mínima idea de cómo enseñar a tocar el violín a un niño de 4 años.

Recibí una lección importante: tocar el violín es una cosa pero enseñar a tocarlo es algo muy diferente. Ser un buen profesor requiere de mucha preparación y disciplina.

Enseñar es cuestión muy seria.

La educación es un área muy delicada y más cuando está enfocada en niños.

Debemos ser muy cuidadosos en ese quehacer, porque será una experiencia que dejará huella en sus vidas.

Yo quería transmitir a mis alumnos el respeto, la pasión y alegría que me provoca la música.

Ofrecerles educación de calidad, mis alumnos merecían tener el mejor profesor posible;  necesitaba prepararme para conseguirlo.

Conocí el método Suzuki y mi vida cambió.

Inicié mi capacitación para ser profesor Suzuki y descubrí todas las bondades que ofrece el método. Cambió mi perspectiva de la música y de mi vida.

El primer evento al que asistí concluyó con un concierto; cuando vi a esos pequeños  en el escenario tocando su instrumento y disfrutando de la música que hacían, pensé…qué maravilla, yo quiero ser parte de esto.

Los niños estaban contentos, sonreían y disfrutaban de la música, fue un momento mágico.

Soy padre y profesor Suzuki.

El método Suzuki no es el único que existe para enseñar música a los niños, pero te garantizo que si seguimos los pasos, funciona.

Funciona para aprender música, para educar y vivir mejor.

Soy profesor y padre Suzuki, practico ésta maravillosa filosofía en mi vida y con mi familia.

La pedagogía es una convicción.

Asisto con regularidad a cursos de pedagogía impartidos por los más reconocidos profesores del método Suzuki en México y en los Estados Unidos.

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